LLEGÁIS CON EL JABALÍ

Os acercáis sonrientes a la playa con vuestro jabalí cazado la noche anterior. Estás orgullosísimo de tu gran hazaña.


Unos cuantos compañeros empiezan a hacer fuego y ponen el jabalí a asar en una especie de palos que dan vueltas. El olor va llegando poco a poco a todos tus sentidos. Tiene que estar delicioso. Además, tienes muchísima hambre y tus compañeros también.


Pasadas un par de horas, os sentáis alrededor de la fogata y coméis la carne recién asada. Está buenísima. Nunca habías comido con tanta avidez.


De pronto...


OÍS UN RUIDO